Translations:Confessing Sins and Repenting/13/es
Cuando no hacemos lo que Dios quiere, entonces estamos haciendo lo que el enemigo quiere. Y esto es siempre contrario a lo que Dios quiere. Cuando pecamos, le abrimos una puerta al enemigo y le damos influencia sobre nuestras vidas. Dicho de otra forma: Al pecado siempre lo acompaña una maldición (por ejemplo: quien miente se vuelve desconfiado; la avaricia lleva a la insatisfacción constante; la culpa nos paraliza). La única forma de ser libres de esta maldición y volver a cerrar la puerta es confesando el pecado y apartándonos de él.